Sa Gatera
Especies habituales
Especies que pueden encontrarse habitualmente en este punto.
Bucear en Sa Gatera, en Tossa de Mar, es recorrer un fondo rocoso de relieve irregular, donde grandes bloques, pequeñas paredes y pasos estrechos crean una inmersión muy centrada en la exploración. El interés no está en una gran caída o en una estructura única, sino en cómo la roca se fragmenta y genera rincones diferentes a lo largo del recorrido.
A medida que se avanza aparecen grietas, corredores y pequeñas cavidades que sirven de refugio a buena parte de la fauna. Algunas zonas quedan más protegidas y en sombra, mientras que otras se abren hacia fondos de arena y roca baja, ofreciendo cambios continuos de paisaje y facilitando una navegación bastante intuitiva siguiendo las propias formaciones.
Entre los huecos pueden encontrarse morenas, congrios, pulpos y escórporas, además de pequeños crustáceos y nudibranquios. Sobre la roca son habituales sargos, obladas, salpas, doncellas y castañuelas, mientras que los refugios de mayor tamaño pueden albergar meros. En los sectores más abiertos conviene también mirar hacia el azul, donde ocasionalmente pueden aparecer dentones o barracudas.
Las zonas menos iluminadas presentan esponjas, briozoos y otros organismos incrustantes, mientras que las partes superiores de la roca están más dominadas por algas. Esa diferencia entre caras expuestas y protegidas añade variedad biológica sin necesidad de buscar grandes profundidades.
En conjunto, Sa Gatera es una inmersión para recorrer despacio y prestar atención al relieve. Sus bloques, grietas y pequeños pasos crean un fondo muy entretenido, con numerosos refugios para la fauna y un carácter claramente mediterráneo, muy en la línea de las inmersiones rocosas de Tossa de Mar.
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