Cabo Pearce
Bucear en Cabo Pearce, en la isla Socorro del archipiélago de Revillagigedo, es realizar una de las inmersiones de grandes animales más emblemáticas del Pacífico mexicano. Una larga formación rocosa se prolonga desde la costa hacia aguas profundas y funciona como punto de referencia, alimentación y limpieza para numerosas especies pelágicas.
La inmersión suele desarrollarse siguiendo esta cresta rocosa submarina, que presenta paredes, grandes bloques y zonas escalonadas antes de desaparecer hacia el azul. Dependiendo de la corriente, los buceadores pueden utilizar la formación como protección y situarse en determinados sectores para esperar la aproximación de los grandes animales, en lugar de recorrer continuamente grandes distancias.
Las mantas oceánicas gigantes (Mobula birostris) son uno de los grandes protagonistas de Cabo Pearce. Pueden aproximarse a la formación y permanecer durante bastante tiempo alrededor de los buceadores, especialmente cuando visitan zonas utilizadas como estaciones de limpieza. Sus aproximaciones pueden ser extraordinariamente cercanas, aunque lo adecuado es permanecer tranquilo y permitir siempre que sea el animal quien determine la distancia.
Otro de los grandes atractivos son los tiburones martillo. Pueden aparecer desde el azul individualmente o formando grupos y, en determinadas condiciones, concentrarse alrededor de las zonas más expuestas. Perseguirlos suele resultar contraproducente; permanecer junto al relieve y observar las aguas abiertas ofrece mejores posibilidades de que se aproximen.
Cabo Pearce es también conocido por los encuentros con delfines mulares. Algunos grupos pueden acercarse voluntariamente a los buceadores y permanecer alrededor de ellos durante parte de la inmersión. La combinación de mantas, tiburones y delfines explica buena parte de la reputación internacional del punto, aunque ninguno de estos encuentros puede garantizarse.
Además pueden aparecer tiburones de Galápagos y otras especies de tiburones, grandes jureles, atunes y numerosos peces pelágicos. Durante la temporada de ballenas jorobadas, aproximadamente en los meses de invierno y comienzos de primavera, sus cantos pueden escucharse bajo el agua y ocasionalmente pueden producirse encuentros, aunque observarlas durante una inmersión es mucho menos predecible.
La corriente puede tener bastante importancia. En determinados momentos circula con fuerza alrededor de la cresta y puede generar condiciones exigentes en los sectores exteriores. La visibilidad también puede variar, aunque cuando es buena permite detectar desde bastante distancia las siluetas de mantas y tiburones aproximándose desde aguas abiertas.
Una característica esencial de Cabo Pearce es que no conviene concentrar toda la atención en el fondo. Mirar constantemente hacia el azul es parte fundamental de la inmersión: un martillo, una manta o un grupo de delfines puede aparecer a cierta distancia y desaparecer nuevamente en pocos segundos.
En conjunto, Cabo Pearce representa perfectamente el carácter del buceo en Revillagigedo: una formación volcánica abierta al océano y encuentros potencialmente excepcionales con grandes animales. Mantas oceánicas gigantes, tiburones martillo, delfines y otros pelágicos convierten el punto en una inmersión donde el verdadero espectáculo se desarrolla principalmente en el azul.
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