Maona
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Actualizado: 16/09/2026 23:00Fuente: Open-Meteo
Bucear en el Maona, frente a Rovinj, es explorar un pequeño carguero hundido que hoy constituye uno de los pecios más conocidos de esta parte de Istria. El barco tiene unos 40 metros de eslora y descansa aproximadamente entre los 30 y 35 metros de profundidad, asentado sobre el fondo en una posición bastante reconocible.
La estructura conserva buena parte de la forma general del buque, lo que permite recorrer claramente la proa, la cubierta, las bodegas y la zona de popa. Al no tratarse de un pecio excesivamente grande, es posible hacerse una buena idea de su conjunto durante una sola inmersión.
Uno de los elementos más interesantes es el antiguo cañón de cubierta, todavía visible en la parte delantera del barco. También pueden reconocerse el timón y diferentes componentes estructurales que dan al recorrido un marcado interés histórico.
Con el paso del tiempo, el Maona se ha convertido en un auténtico arrecife artificial. El casco y las superficies metálicas están cubiertos por esponjas, algas y otros organismos incrustantes que aprovechan cualquier hueco o saliente para desarrollarse.
La zona de popa y las partes próximas al fondo concentran especialmente fauna. Son frecuentes las langostas, congrios y escórporas, que utilizan los espacios protegidos entre el casco y el fondo como refugio.
Alrededor de la estructura se forman además grandes bancos de peces pequeños, que pueden cubrir buena parte del pecio y generar una sensación de enorme actividad. También pueden aparecer pulpos, sepias y calamares en las proximidades.
La profundidad convierte la inmersión en un recorrido más apropiado para buceadores avanzados, ya que prácticamente todo el tiempo se permanece por debajo de los 30 metros. El consumo aumenta rápidamente y el margen sin descompresión puede reducirse si se prolonga demasiado la estancia en el fondo.
Aunque algunas zonas abiertas de las bodegas permiten observar el interior, lo más interesante es realizar el recorrido principalmente desde el exterior. La estructura, la profundidad y los posibles puntos de enganche hacen que cualquier penetración deba abordarse únicamente con la formación adecuada.
La visibilidad puede ser bastante buena, y cuando las condiciones acompañan es posible contemplar buena parte del barco desde cierta distancia. La silueta del pecio sobre el fondo y los bancos de peces que lo rodean proporcionan una imagen especialmente atractiva.
En conjunto, Maona ofrece una inmersión de pecio muy completa: un pequeño carguero de unos 40 metros, estructura todavía reconocible, antiguo cañón, abundantes peces y una notable presencia de langostas, congrios y escórporas. Su tamaño permite explorarlo con bastante detalle en una sola inmersión, aunque la profundidad exige una buena planificación.
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